“El sistema límbico es un conjunto de estructuras cerebrales que responden a ciertos estímulos ambientales produciendo respuestas emocionales; como: miedo, alegría, enojo o tristeza. Aunque dichas emociones han sido consideradas características únicas del humano, Chales Darwin las describió en varias especies y en animales cercanos en la escala filogenética del humano, como los primates. En el amplio espectro de la conducta del humano, las emociones han representado un tema interesante para el análisis, en primer lugar debido a que controlan conductas complejas en el humano como la motivación y el aprendizaje (Purves, 2004), y en segundo lugar porque la mayoría de las enfermedades psiquiátricas más devastadoras (por ejemplo: depresión, esquizofrenia y trastornos afectivos) involucran desórdenes emocionales” (Kandel, 2000) Cuando la intensidad de estas emociones se salen de lo “normal” se presentan los dichos desórdenes emocionales, los cuales constituyen un gran número de enfermedades mentales, como las ya mencionadas anteriormente.
“De esta forma, los sentimientos concretos están regulados por la corteza cerebral, en parte por la corteza cingulada y la corteza orbitofrontal. Los estados emocionales están regulados por un conjunto de respuestas periféricas, autónomas, endocrinas y esquelético-motoras”. Estas respuestas involucran estructuras subcorticales, tales como la amígdala, el hipotálamo y el tallo cerebral. Ante la sensación de terror, no sólo se siente miedo sino que también se experimenta un aumento en la frecuencia cardiaca y respiratoria, la boca se seca, se tensan los músculos, sudan las palmas de las manos (Carey, Ariniello, & McComb, 2002). Siguiendo este orden de ideas, un estímulo emocional con una intensidad significativa activa sistemas sensoriales que envían la información hacia el hipotálamo, el cual genera una respuesta capaz de modular la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la frecuencia respiratoria. En 1883, James Papez (1929) propuso que la estructura de origen cortical que se encarga de representar y determinar los sentimientos es el lóbulo límbico.
Para concluir, el sistema límbico o sistema nervioso emocional está situado en la zona interna de nuestro cerebro, más allá de la corteza cerebral. Recibe influencias de muchas otras vías del sistema nervioso relacionadas con los sentidos: sistema auditivo, visual, olfativo, sensores del tacto y del gusto .Este sistema se encarga de activar el sistema nervioso autónomo: se encarga de enviar señales a los nervios para mantener un estado de alerta (sistema nervioso simpático) o para inhibir dicho estado (sistema nervioso parasimpático). así como de gestionar la mayoría de mecanismos cerebrales para la memoria.
ESTRUCTURA DEL SISTEMA LIMBICO
La corteza entorrinal une la corteza cerebral con el hipocampo y canaliza diferentes tipos de sensaciones, como el oído y la vista, hacia el hipocampo para su consolidación en una memoria. La corteza entorrinal también que contiene red de células de rejilla que son neuronas que nos ayudan a relacionar nuestra ubicación en el espacio con el entorno externo.
Amígdala
Hipocampo
El hipocampo es responsable de la memoria a largo plazo. El hipocampo produce nuevas neuronas incluso en adultos, a medida que las neuronas recién nacidas maduran en el hipocampo se unen con neuronas de todo el cerebro para formar asociaciones entre diferentes aspectos de una memoria.
Subículo
El subículo transmite información sobre recuerdos y lugares desde el hipocampo a través de la corteza entorrinal hasta el resto de la corteza cerebral.
Gyrus dentado
La circunvolución dentada habilita la memoria espacial mediante la potenciación a largo plazo para actualizar los mapas mentales del entorno.






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